TRATAMIENTOS


TRATAMIENTO DE LAS ICTIOSIS

Los tratamientos habituales para las ictiosis heredadas son sintomáticos y hacen hincapié en la hidratación, la lubricación y la queratolisis (retirada de escamas). La piel ictiósica, aun si está engrosada, tiene una función de barrera disminuida y hay aumento de la pérdida de agua transepidérmica. Dado que la flexibilidad del estrato córneo depende de su contenido en agua, la hidratación puede ablandar la superficie de la piel. En los climas húmedos la mayoría de las ictiosis mejoran, y las leves (ictiosis vulgar) pueden experimentar una mejoría importante.. Es importante el agregado de aceites al baño o la aplicación de lubricantes antes de secar la piel ya que produce más hidratación y ablandamiento. Según el tipo de ictiosis y las condiciones ambientales, cada paciente prefiere un agente lubricante específico ya sea en forma de loción, crema, ungüento, aceite o vaselina.

Los queratolíticos se emplean para aumentar el despegamiento de los corneocitos, y remover así las escamas. Hay muchas cremas y lociones disponibles en el comercio, que contienen urea, ácido salicílico o -hidroxiácidos (ácido láctico, ácido glicólico). La urea puede ser útil debido a su capacidad para retener agua. La oclusión suele aumentar eficazmente la hidratación de la piel y facilitar la descamación aunque también es capaz de aumentar el efecto de los agentes queratolíticos. Hay que tener un cuidado especial cuando se empleen áreas extensas de oclusión con queratolícocos y en indivisuos con intolerancia al calor. Los retinoides tópicos o los preparados con vitamina D también pueden ser eficaces, pero en algunos pacientes producen irritación.

Hay que tener en cuenta el deterioro marcado de la función de barrera cuando se usen preparados tópicos sobre áreas extensas de la superficie corporal. Por ejemplo, el uso extendido de preparaciones tópicas con ácido salicílico puede ocasionar una absorción significativa e incluso una intoxicación con naúseas, dificultad respiratoria e incluso alucinaciones. Los niños tienen un riesgo mayor porque su superficie corporal por unidad de peso es mayor que en los adultos, lo que de hecho aumenta la posibilidad de desarrollar toxicidad sitémica con los preparados tópicos.

Otro riesgo en los niños es que en muchos tipos de ictiosis, debido al gran recambio de escamas, los requerimientos nutricionales pueden ser altos, de manera que una nutrición inadecuada, es capaz de ocasionar falta de crecimiento.

Algunos pacientes con ictiosis (en especial IL e EIC) tienen incapacidad para sudar con intolerancia al calor. Es importante que los padres de un recién nacido con ictiosis conozcan este hecho y estén atentos a los signos de intolerancia al calor, como la aparición de rubor y letargia, en especial en las épocas de calor y, a medida que el niño crece, con el ejercicio.

El tratamiento con retinoides vía sistémica (derivados de la vitamina A, isotretinoina y etretinato) suelen producir mejorías espectaculares en muchas de las ictiosos. La decisión de iniciar un tratamiento sistémico y el seguimiento de dicha terapia debe, en todos los casos, ser tomada por el especialista dermatólogo. El tratamiento de un recién nacido arlequín con esta terapia puede salvarle la vida y de hecho ha mejorado mucho el pronóstico de estos niños.

Por último reseñar que las infecciones fúngicas (por hongos) son frecuentes tanto en piel como en uñas y son difíciles de diagnosticar debido a la descamación generalizada. Un índice de sospecha alto puede ayudar a diagnosticar una tiña del cuerpo, de la cabeza o versicolor en las que el único síntoma sea prurito localizado y el único signo una diferencia en el aspecto de las escmas o un área localizada de alopecia.


Dra. Teresa Martínez.

Dpto. Dermatología.

Hospital General Valencia.